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Historia del Departamento de Computación

Los inicios, de 1957 a Clementina

Si bien el Departamento de Computación de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires no fue creado oficialmente hasta 1985, sería injusto comenzar ese año la historia del Departamento, pues su génesis se produjo a lo largo de más de dos décadas. Más concretamente, podemos remontar sus comienzos hasta el 18 de noviembre de 1957, cuando, en la primera sesión ordinaria del flamante Consejo Directivo que acababa de elegir al Dr. Rolando V. García como Decano, se decidió constituir una comisión formada por los doctores Alberto González Domínguez, Manuel Sadosky y Simón Altmann para que estudiaran la “organización y gobierno del Instituto de Cálculo y presentaran un proyecto de reglamentación y plan de necesidades”. Asimismo, el Decano, en su informe al Consejo Directivo, indicó que sería importante estudiar la posibilidad de adquirir una computadora electrónica (no había ninguna en Argentina todavía). El Dr. González Domínguez era un distinguido matemático que, si bien nunca había trabajado en temas relacionados con computación, tenía la capacidad de darse cuenta inmediatamente de la importancia científica de la computadora; el Dr. Sadosky había observado el impacto de la computación durante su permanencia en Europa en la década anterior, y el Dr. Altmann, físico-químico con sendos doctorados en Buenos Aires y en Londres, era el único de los tres que había trabajado con computadora, y fue quien, en última instancia, preparó los pliegos para la licitación. Esa comisión fue la base del Instituto de Cálculo: la computadora adquirida en 1958 tras la correspondiente licitación, la Mercury de Ferranti, compañía basada en Manchester, llegó al puerto de Buenos Aires el 24 de noviembre de 1960, al Pabellón I (en construcción) de la Ciudad Universitaria el 7 de diciembre, y el 15 de mayo de 1961, luego de unas cuantas pruebas, dieron comienzo el uso de la computadora (con un curso de entrenamiento) y la actividades del Instituto de Cálculo, bajo cuya égida estaba la Mercury, o sea la legendaria Clementina.

 

 

Dos imágenes de “Clementina” en la década del 60

La computadora llevó a cabo infinidad de trabajos para científicos de la Facultad y de otros ámbitos (otras universidades y empresas nacionales y privadas) en el marco del Instituto de Cálculo, a partir de 1961 dirigido oficialmente por Sadosky y  desde 1962 reconocido como Instituto de la Universidad. Dentro del criterio de uso intensivo de recursos computacionales en la Facultad, a instancias de Sadosky fue creada en 1963 en la Facultad, en el ámbito del Departamento de Matemática, la carrera de computador científico, precursora de la actual licenciatura en computación. Debe recordarse que en esa época se pensaba en la computadora fundamentalmente como poderosa herramienta de trabajo para auxiliar a los científicos: por lo tanto la carrera era más corta que una licenciatura, lo cual no impidió que unos cuantos estudiantes de matemática y de física, atraídos por el entusiasmo de trabajar con computadora (muchos de ellos ya trabajando en el Instituto de Cálculo) se inscribieran como estudiantes de computación y realizaran valiosas carreras, tanto profesionales como académicas. El 30 de Junio de 1964, Juan Carlos Angio y Victoria Bajar fueron los primeros egresados de la nueva carrera. En Diciembre del mismo año se les sumó Julián Aráoz.

De la “Noche de los Bastones Largos” a la restauración democrática

Producido en 1966 el golpe de estado contra el gobierno constitucional del Presidente Arturo Illia, y al poco tiempo la anulación de la autonomía universitaria, que en nuestra Facultad culminó en la tristemente famosa Noche de los Bastones Largos, con irrupción policial, agresión física y detención de profesores, graduados y estudiantes, se produjo la renuncia de la mayor parte de los integrantes del Instituto de Cálculo, que era algo así como la estructura orgánica directa de la carrera de computador científico. Durante cuatro años, hasta 1970, la computadora siguió usándose para los trabajos prácticos de los estudiantes de computación, pero finalmente ese año dejó de funcionar, pues pese al inmenso esfuerzo de los técnicos a cargo (entre ellos algunas figuras luego importantes en la computación argentina, como Jorge Boria), la obsolescencia de Clementina, y la imposibilidad de encontrar repuestos, provocaron su desactivación. Se dio así la curiosa situación de que, hasta que la siguiente computadora, una Vax 11/750, fue comprada e instalada el 24 de marzo de 1983 en el Instituto de Cálculo, los alumnos de computación debieron hacer sus prácticas en computadoras ubicadas en otras dependencias de la Universidad (la llegada de la Vax se demoró debido a que su envío desde Estados Unidos fue suspendido a causa de la guerra de las Malvinas). Como dato contradictorio, en 1972 se había vivido un aire fresco en la carrera cuando el ingeniero Esteban Di Tadda y su colaborador el ingeniero Luis Trabb comenzaron a dictar en forma moderna las materias de programación.

En 1973, durante el corto y turbulento período que se vivió entre que Héctor J. Campora asumiera la Presidencia en mayo de 1973 y la Presidenta Isabel Perón nombrara a Alberto Ottalaghano Rector de la Universidad de Buenos Aires en septiembre de 1974, hubo un intento de convertir la carrera de computador científico en una licenciatura en computación (lo cual hubiera llevado inevitablemente a la creación del Departamento de Computación, como sucedió poco más de una década después), pero el proyecto murió con la llegada de las nuevas autoridades de la Facultad, nombradas por Ottalaghano, que procedieron a una expulsión masiva de docentes de toda la Facultad, incluidos los docentes de computación, que dependían del Departamento de Matemática. A partir de 1974 la Facultad vivió un período de represión sin parangón en su historia, que fue decreciendo a fines de la dictadura militar, especialmente luego de la derrota en la guerra de las Malvinas en 1982, año en que finalmente se creó la licenciatura en ciencias de la computación.

De la restauración democrática a hoy

Pero solamente a partir de la restauración democrática en diciembre de 1983 empezó un proceso de modernización y adecuación de la carrera. La situación era oscura: no había investigación en computación en la Facultad (ni en ninguna otra institución académica del país), no había doctores en computación en ninguna universidad, había que empezar prácticamente de cero. El Dr. Hugo Scolnik  fue nombrado director del Instituto de Cálculo, que como en las épocas brillantes de la década de mil novecientos sesenta era el sostén institucional de la carrera, y se vio que era necesaria la creación de un Departamento de Computación independiente del de Matemáticas. Después de arduas gestiones, durante el primer Decanato de la democracia, a cargo del Prof. Gregorio Klimovsky, en 1985 se creó el Departamento, y Scolnik fue su primer Director; el Instituto de Cálculo pasó a funcionar solamente como una dependencia de la Facultad, dedicada casi exclusivamente a tareas administrativas, situación que perduró hasta 1988, en que el Instituto fue “recreado” con el Dr. Pablo Jacovkis, profesor del Departamento de Computación, a su frente, recuperándose la idea original de su fundación.

Hugo ScolnikEn esa época todo estaba por hacer en el Departamento de Computación: era necesario incorporar docentes con dedicación exclusiva, fomentar la investigación, adquirir equipamiento computacional, actualizar el plan de estudios, y muchas cosas más. Cabe mencionar que esto sucedía durante los primeros años de la democracia, con enormes restricciones presupuestarias para las universidades en general, y para un departamento flamante y sin tradición en particular. Y se logró. El plan de estudios fue reformado en 1987, y posteriormente en 1993 (es el actualmente vigente); se consiguieron cargos con dedicación exclusiva, y docentes investigadores que los ocuparan; lentamente se fue incorporando equipamiento computacional. Todo eso con un entusiasmo extraordinario de la comunidad informática de la Facultad: cabe recordar que uno de los éxitos más notables de esa etapa de la segunda mitad de la década de 1980 fue la implementación del correo electrónico, mediante el esfuerzo excepcional de un grupo de estudiantes, encabezados por Julián Dunayevich y Nicolás Baumgarten, con el apoyo de las autoridades.

Pablo JacovkisEn la década de 1990 los grupos de investigación se consolidaron, y se abrió el doctorado en computación, en cuya creación tuvo esencial protagonismo Pablo Jacovkis. Martina Marré, la primera doctora, defendió su tesis en 1997, y actualmente, para quienes tienen interés en llevar a cabo una carrera académica en nuestro país, el doctorado es un paso natural (sin contar a aquéllos que, después de haber obtenido un doctorado en el exterior, han retornado como docentes del Departamento). Ya se han doctorado aquí  setenta personas, lo cual es una cifra muy significativa.

Actualmente el Departamento de Computación tiene un alto prestigio académico y profesional; sus integrantes son exitosos profesionalmente (más aún, el éxito profesional a veces retarda la graduación de sus estudiantes, que tienen ya en muchos casos puestos de responsabilidad en empresas desde bastante antes de la finalización del plan de estudios) y son exitosos científicamente, cuando optan por la carrera académica, tanto en nuestro país como en el exterior. Las áreas de investigación se han multiplicado, e incluso el hecho de que prácticamente la totalidad de los investigadores y doctorandos ha tenido interesantes experiencias laborales profesionales les ha aportado una rica experiencia.

Irene LoiseauIrene LoiseauEs difícil enumerar a los responsables de todos estos cambios, porque fueron muchos, pero no está de más indicar que los Directores del Departamento fueron: Hugo Scolnik (1985-1989 y 2008-2010), Adolfo Kvitca (1989-1991), Irene Loiseau (1991-1999 y 2005-2007), Patricia Borensztejn (1999-2001), Marcelo Frías (2001-2003), Enrique Segura (2003-2005), Sebastián Uchitel (2010-2012), y Diego Fernández Slezak el director actual, que inició su gestión en septiembre de 2012. El trabajo que realizó Irene Loiseau en varios períodos es particularmente destacable por su compromiso y los logros obtenidos, tanto en aspectos académicos como de infraestructura.