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Las Mujeres Olvidadas del ENIAC

Esta es una historia de mujeres olvidadas.

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En muchas de las fotografías que se conservan de la primera computadora (llamada ENIAC, y construida en 1946) aparecen mujeres. Pareciera que ellas solo están allí para hacer “más bonita” esa mole que ocupaba 160 metros cuadrados, y que había sido construída por encargo del ejército de EEUU en plena segunda guerra mundial, para calcular tablas de trayectoria balística de nuevas armas de fuego. (Ya lo sabemos, y no debemos sorprendernos mucho, la tecnología siempre avanza "a paso redoblado").

En aquellos años, en EEUU , a las mujeres que aparecían en las fotos de los anuncios de electrodomésticos se las llamaba “refrigerator women” (¡¡¡mujeres heladera!!!). Así que durante más de cuarenta años, se pensó que las mujeres que aparecían en las fotos del ENIAC eran eso. “Mujeres Heladera”. Pero ellas no eran modelos, ni tampoco mujeres “heladera”, ni tan siquiera secretarias. Ellas eran las mujeres que programaron la ENIAC. Fueron seis mujeres. Sus nombres: Betty Snyder Holberton, Betty Jean Jennings Bartik, Ruth Lichterman Teitelbaum, Kathleen McNulty Mauchly Antonelli, Frances Bilas Spence y Marlyn Wescoff Meltzer. Todas ellas eran matemáticas. Habían sido contratadas por el gobierno de los EEUU para pensar y escribir los programas de cálculo de trayectoria balística que debía realizar ENIAC. Los hombres habían construido el hardware. Ellas estaban allí para construir el software. Y realmente lo hicieron. Su tarea consistió no solo en “inventar” los programas, sino, cuando ya lo tenían resuelto, entrar a la sala donde estaba ENIAC, y proceder a la programación propiamente dicha. Es decir, a conectar y desconectar los cables que llegaban a las 6000 clavijas, de la misma manera que se hacía en las centrales telefónicas de entonces.

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Lo asombroso no es que ellas, seis mujeres, hayan sido las programadoras de ENIAC.

De hecho, antes de la existencia del ENIAC, los cálculos de las tablas de balística eran realizados a mano por 80 mujeres matemáticas que trabajaban en la Universidad de Pensilvania. A estas mujeres, que resolvían a mano las ecuaciones diferenciales, la Armada de EEUU las llamaba “computadoras”. (O sea que... las primeras computadoras fueron.... ¡mujeres!)

Estas seis mujeres fueron seleccionadas de entre las 80 “computadoras” para realizar el mismo cálculo, pero usando el ENIAC. Ellas, no solo debieron programar en lenguaje de unos y ceros sin ningún tipo de ayuda, ni manuales de programación, mas que la documentación del cableado de la máquina realizada por los hombres, sino que también les era negada la entrada a la sala del ENIAC (por seguridad militar) hasta el momento que tenían todo preparado para la programación física. Habían sido contratadas para, según la organización Women in Technology , “… un trabajo que requiere esfuerzo físico, creatividad mental, espíritu innovador y un altísimo grado de paciencia…” Sin embargo, luego fueron olvidadas.

Lo asombroso, digo, no es que hayan sido mujeres las responsables del software de ENIAC. Lo asombroso, lo verdaderamente asombroso es que hayan sido olvidadas, relegadas a un rol absolutamente menor o inexistente. Durante muchos años. Quien sabe si no, incluso hasta ahora.

Hombres y mujeres tienen iguales capacidades. La diversidad no está en el género, sino en el individuo.

Cuando en 1946, el ejército de EEUU hizo pública la existencia del ENIAC, en un evento donde se mostró el inmenso poder de cálculo de la máquina, y donde el software realizado por las mujeres funcionó a la perfección, ellas, no fueron nombradas. Sus nombres quedaron ocultos en la historia.

En el año 1997, fueron incluidas en el Women in Technology International Hall of Fame.